SIGNOS Y SINTOMAS DEL CÁNCER DE PIEL TIPO MELANOMA

4 de junio del 2018

Cualquier lunar, llaga, protuberancia, imperfección, marca o cambio inusual en el aspecto o la sensación de un área de la piel, podría ser una señal de melanoma u otro tipo de cáncer de piel o una advertencia de que puede producirse.

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Lunares normales

Por lo general, un lunar normal es una mancha en la piel de color uniforme café, canela o negro. Puede ser plano o prominente, redondo u ovalado. Generalmente, los lunares miden menos de 6 milímetros de ancho. Algunos lunares pueden estar presentes al momento de nacer, pero la mayoría aparece durante la infancia o la juventud. Un médico debe examinar los lunares nuevos que aparecen posteriormente.

Una vez que se ha originado un lunar, por lo general conservará el mismo tamaño, forma y color por muchos años. Eventualmente, algunos lunares pueden desaparecer.

La mayoría de las personas tienen lunares, y casi todos son inofensivos. Sin embargo, es importante reconocer los cambios en un lunar (como su tamaño, forma o color), lo cual puede que sugiera que un melanoma se esté desarrollando.

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Posibles señales y síntomas del melanoma

La señal más importante para el melanoma es algún lunar nuevo en la piel o uno existente que haya cambiado en tamaño, forma o color. Otra señal importante es algún lunar que luzca distinto a los otros en su piel (conocido como el signo del patito feo). Si presenta cualquiera de estas señales, acuda a su médico para una revisión de la piel.

La regla ABCDE es otro método para identificar las señales habituales del melanoma. Permanezca alerta y notifique a su médico si observa lunares que tengan cualquiera de las siguientes características:

  • A de Asimetría: la mitad del lunar o marca de nacimiento no se corresponde con la otra mitad.
  • B de Borde: los bordes son irregulares, desiguales, dentados o poco definidos.
  • C de Color: el color no es uniforme y pudiera incluir sombras color marrón o negras, o algunas veces con manchas rosadas, rojas, azules o blancas.
  • D de Diámetro: el lunar mide más de 6 milímetros de ancho, aunque los melanomas algunas veces pueden ser más pequeños que esto.
  • E de Evolución: el tamaño, la forma o el color del lunar cambian.

Algunos melanomas no siguen las reglas descritas anteriormente. Resulta importante que informe a su médico sobre cualquier cambio en su piel o nuevo lunar, o crecimientos que observe como algo distinto al resto de sus lunares.

Otras señales de advertencia son:

  • 1. Una llaga que no cicatriza.
  • 2. Propagación del pigmento del borde de una mancha hasta la piel circundante.
  • 3. Enrojecimiento o una nueva inflamación más allá del borde.
  • 4. Cambio en la sensación (comezón, sensibilidad o dolor).
  • 5. Cambio en la superficie de un lunar (descamación, exudación, sangrado, o la apariencia de una protuberancia o nódulo).

Asegúrese de mostrar a su médico cualquier área que le preocupe y solicite que observe las áreas que usted tenga dificultad para ver. Algunas veces resulta difícil distinguir la diferencia entre un melanoma y un lunar ordinario, incluso para los médicos. Por lo tanto, resulta importante mostrar a su médico cualquier lunar que le resulte dudoso.

¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de piel tipo melanoma?

Un factor de riesgo es todo aquello que afecta la probabilidad de que usted padezca una enfermedad, como por ejemplo el cáncer. Los distintos tipos de cáncer tienen diferentes factores de riesgo. Algunos factores de riesgo, como el fumar y la exposición excesiva a la luz solar, se pueden controlar. Otros, como la edad de la persona o sus antecedentes familiares, no se pueden cambiar.

No obstante, el tener un factor de riesgo, o incluso muchos factores, no significa que una persona padecerá la enfermedad. Además, algunas personas que adquieren la enfermedad, puede que tengan pocos o ninguno de los factores de riesgo conocidos. Hay varios factores de riesgo que pueden hacer que una persona tenga más probabilidades de padecer melanoma.

¿Sabemos cuáles son las causas del cáncer de piel tipo melanoma?

Los investigadores han encontrado algunos factores que pueden aumentar el riesgo de una persona de padecer melanoma, pero aún no está exactamente claro cómo estos factores causan la enfermedad.

Por ejemplo, mientras que la mayoría de los lunares nunca se convierten en un melanoma, algunos sí lo hacen. Los investigadores han hallado algunos cambios genéticos dentro de las células de un lunar benigno que pueden causar que éstas se transformen en células de melanoma. Sin embargo, aún no se sabe exactamente por qué algunos lunares se tornan cancerosos, ni por qué el hecho de tener muchos lunares o lunares atípicos (displásicos) puede aumentar el riesgo de padecer un melanoma.

En los últimos años, los investigadores han aprendido mucho sobre cómo ciertos cambios en el ADN pueden hacer que las células normales se conviertan en cancerosas. El ADN es el químico de cada una de nuestras células que conforma nuestros genes (las instrucciones sobre cómo funcionan nuestras células). Por lo general, nos asemejamos a nuestros padres porque de ellos proviene nuestro ADN. Sin embargo, el ADN afecta algo más que sólo nuestra apariencia.

Algunos genes controlan cuándo crecen nuestras células, cuándo se dividen para formar nuevas células y cuándo mueren. A ciertos genes que ayudan a las células a crecer, dividirse y a mantenerse vivas se les denominan oncogenes. Los genes que mantienen el control del crecimiento celular o que provocan que las células mueran en el momento oportuno se llaman genes supresores de tumores. El cáncer puede ser causado por cambios en el ADN que activan a los oncogenes o desactivan a los genes supresores de tumores. Por lo general, es necesario que ocurran cambios en varios genes diferentes para que una célula se torne cancerosa.

Los rayos ultravioleta (UV) son sin duda una causa principal para muchos melanomas. Los rayos UV pueden dañar el ADN en las células de la piel. Algunas veces este daño afecta a ciertos genes que controlan la manera en que las células de la piel crecen y se dividen. Si estos genes ya no funcionan adecuadamente, las células afectadas pueden formar un cáncer.

La mayor parte de los rayos UV procede de la luz solar, pero cierta cantidad puede proceder de fuentes artificiales, tales como las camas bronceadoras. Por lo general, no está exactamente claro cuando la exposición a la luz ultravioleta causa el daño al ADN que pudiese en el futuro conducir al cáncer. Parte del daño puede haber ocurrido pocos años antes del comienzo del cáncer. Sin embargo, gran parte de dicho comienzo del cáncer puede deberse a exposiciones que hayan tenido lugar muchos años antes. Los niños y los jóvenes a menudo se exponen excesivamente a la intensa luz solar que quizá no dé lugar a un cáncer hasta dentro de muchos años, o incluso décadas más tarde.

Algunos melanomas se originan en partes del cuerpo que rara vez se exponen a la luz solar. Estos melanomas a menudo presentan cambios genéticos diferentes a los que tienen los melanomas que se desarrollan en áreas expuestas al sol.

Cuando los melanomas abundan en las familias, las mutaciones genéticas que incrementan significativamente el riesgo de melanoma a menudo se transmiten de una generación a la siguiente. Los melanomas familiares (hereditarios) con más frecuencia tienen cambios en genes supresores de tumores, que previenen que estos genes realicen sus funciones normales de controlar el crecimiento celular. Los científicos deducen que esto podría a la larga dar lugar a un cáncer.

Se han encontrado también muchos otros cambios genéticos en las células del melanoma. Algunos de estos han probado ser buenos objetivos para medicamentos con el fin de ayudar a tratar esta enfermedad. Por ejemplo, alrededor de la mitad de todos los melanomas presenta un cambio (mutación) en un oncogén que ayuda a impulsar su crecimiento. Este cambio no es hereditario, sino que parece ocurrir durante el desarrollo del melanoma. Actualmente se usan varios medicamentos que atacan específicamente a las células con este cambio genético para tratar estos melanomas.

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